EL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA UNIDA, JUNTO CON TODOS LOS DOMINICANOS, CELEBRAMOS ESTE 27 DE FEBRERO, EL 168 ANIVERSARIO DE NUESTRA INDEPENDENCIA.

MIU CALIFICA DONACION UNIVERSIDAD UNA APUESTA POR EL FUTURO DEL PUEBLO HAITIANO

MOVIMIENTO IZQUIERDA UNIDA

-MIU-
POR LA UNIDAD PARA LA TOMA DEL PODER
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA

Al cumplirse dos años, el jueves 12, del terremoto que sacudió la capital del vecino Haití, la donación al pueblo de Haití de una universidad constituye un gesto ejemplar del gobierno del Doctor Leonel Fernández, y se suma a la lista de acciones acertadas de su política exterior, de la que ya forma parte la reciente aprobación, por la Asamblea General de la ONU, de su iniciativa para evitar la especulación con los... alimentos y combustibles.

Mientras naciones ricas y poderosas han demostrado su incapacidad o desinterés en cumplir los acuerdos adoptados para socorrer al sufrido pueblo haitiano, y en otros casos se pretende “ayudar” a las naciones mediante bombardeos, invasiones y ocupaciones de su territorio, con este gesto, la República Dominicana recuerda a la comunidad internacional que a pesar de la crisis económica que agobia al planeta; a pesar de las estrecheces derivadas de su propia condición de país subdesarrollado y la magnitud de sus propios desafíos y apremios en la esfera educacional, se puede hacer mucho si existe claridad de propósitos, voluntad política, solidaridad y generosidad.

Una universidad es una apuesta por el futuro del pueblo haitiano. Todo lo que se haga por brindar una educación moderna y de calidad a quienes han perdido, a veces, hasta la fe en su país, y en su viabilidad en el contexto del mundo global, es brindar esperanzas concretas y contribuir al equilibrio interno y la gobernabilidad, sin los cuales no habrá salida de la crisis.

El porvenir requiere, no solo tener un techo y alimentación digna, sino también una sociedad educada. La democracia, la paz, y hasta la propia libertad dependen de la cultura y la educación que sea capaz de construir un pueblo, con sus propias manos. Como bien dijo José Martí “ser culto es el único modo de ser libre”.

En este espíritu, el pasado 12 de enero, y en presencia de los Presidentes Fernández y Martelly, fue entregada al pueblo haitiano la universidad “Henri Christophe”, construida al costo de $30 millones de usd, y con capacidad para acoger a más de 12 mil estudiantes. La acción aislada de vándalos que sustrajeron una tarja ubicada en el auditorio de la alta casa de estudios, no guarda relación alguna con el gobierno del país, ni con la oposición, y no logró empañar la magnitud, grandeza y alcance del gesto solidario del pueblo dominicano. Precisamente la tarja sustraída consagraba el nombre y la memoria de Juan Bosch, incansable luchador por la amistad y la hermandad de ambas naciones, y fustigador incansable de las oligarquías de ambos países, interesadas, antes y ahora, en mantener vivos roces y enfrentamientos que en nada benefician a sus pueblos.

Con el respeto y la cortesía requerida, el gobierno dominicano no tomó parte en la elección del nombre que ostentaría la universidad, dejándolo a la libre elección del gobierno haitiano. No hubo, ni podía haber condicionamientos de este tipo, mucho menos cuando, como afirmó el Presidente Fernández en sus palabras inaugurales “… se trata de una obra de amor”.

En este sentido, es demagógica y ruin la campaña de críticas promovida por ciertos sectores de la prensa dominicana, más vinculada a intereses comerciales que políticos, que han hecho énfasis en lo secundario para intentar empañar la grandeza y alcance de lo esencial.

Mientras aún discuten sobre un nombre, los estudiantes haitianos cuentan ya con 72 nuevas aulas donde formarse para servir a su patria y a la humanidad.

La iniciativa del gobierno del Presidente Leonel Fernández no quita nada a la educación del pueblo dominicano. Por el contrario, se basa en la mejor tradición solidaria, humana y generosa de que este ha hecho gala a través de su convulsa historia. No hay diferencias irreconciliables entre haitianos y dominicanos que comparten un mismo espacio geográfico, como pueblos vecinos, hermanados por el trabajo, los sufrimientos y las alegrías compartidas. Solo las oligarquías de ambas naciones, y los intereses foráneos que a través de los años han exacerbado los problemas de la convivencia, han estado interesados en enfrentar a nuestros pueblos.

Un Haití próspero, educado, pacífico y laborioso significa mejores perspectivas de gobernabilidad, estabilidad, paz y desarrollo planificado para República Dominicana. Solo quienes se benefician del caos y la inestabilidad, de los enfrentamientos y las tensiones mantienen un punto de vista mezquino y promueven una política rastrera en el abordaje de este tema.

Sirva esta universidad como testimonio de que no solo es posible, sino imprescindible ayudar al pueblo haitiano a superar este triste momento de su historia, y hacerlo allí donde se decide su futuro nacional. Que sirva también de silencioso recordatorio a aquellos que pudiendo hacer mucho más, no han cumplido siquiera las cuotas mínimas de aportes a que se comprometieron.

Haití no necesita declaraciones demagógicas ni cumbres inútiles sobre su provenir, sino acciones concretas, en todos los terrenos de su vida social.

El Movimiento Izquierda Unida, MIU, representando el sentir y las convicciones de la mayoría del pueblo dominicano, especialmente de sus sectores más humildes y solidarios, saluda este gesto emocionante del gobierno del Presidente Leonel Fernández, en su valor concreto y también simbólico, en lo que entraña de vocación de futuro para ambas naciones.

Pocas veces, como ahora y el caso de Haití, se impone recordar el lema sandinista de que “la solidaridad es la ternura de los pueblos”

Miguel Mejía

Secretario General

Enero 13, de 2012.